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viernes, 16 de octubre de 2015

Liquidación de LyFC, la CFE y el ya “Chole ” con la arrogancia del senador JLozanoA

EDUARDO ESQUIVEL
SDPnoticias.com

El 11 de octubre del 2009 el gobierno de Felipe Calderón, emitió un decreto para liquidar la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), empresa que hasta ese día era la  encargada de transmitir, distribuir y comercializar energía eléctrica, al Distrito Federal, así como a 80 municipios del Estado de México, dos de Puebla, dos de Morelos y 5 de Hidalgo. La empresa que sustituyó a la extinta Compañía de Luz, fue la Comisión Federal de Electricidad (CFE), quedando como la encargada de suministrar electricidad a todo el país.
La administración de Felipe Calderón esgrimió como principal argumento para liquidar al organismo descentralizado,  el que sus ingresos por ventas entre 2003 y 2008 fueron de 235,738 millones de pesos, mientras que sus costos ascendieron a 433,290 millones de pesos (mdp), incluyendo energía comprada a la CFE.
Adicionalmente, el organismo tenía un pasivo laboral de 240, 000 mdp, de los cuales sólo 80,000 mdp correspondían a trabajadores en activo y el resto a personal jubilado, un ventajoso contrato colectivo para los trabajadores (que incluía prestaciones muy generosas para los electricistas sindicalizados), además de que el  servicio que ofrecía era muy deficiente para los usuarios del centro del país.
La liquidación de LyFC significó que más de 44 mil trabajadores quedaran sin empleo, emprendiendo simultáneamente una campaña de linchamiento y estigmatización de los trabajadores y su sindicato por parte de medios masivos de comunicación, líderes de opinión, funcionarios federales.

El Sindicato de Mexicano de Electricistas (SME) alega que sólo el 39 por ciento de las transferencias recibidas por el gobierno federal correspondían a cubrir sueldos, prestaciones y jubilaciones; y que las pérdidas de la compañía se debían a las descompensaciones de una electricidad que la CFE les vendía muy cara, energía que tenía la consigna de ser vendida barata y subsidiada a los grandes consumidores del centro del país.
El informe de la Cuenta Pública sobre el ejercicio 2007, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) señala que los subsidios (transferencias) fueron aplicadas por LyFC al “sector social… con el propósito de no repercutir en los precios que paga la población por el suministro de energía eléctrica” (1). Por lo tanto se utilizaron para subsidiar las tarifas eléctricas, lo que se puede ver con claridad en la contabilidad y estados financieros de la CFE.
Los costos para la generación de electricidad se elevaron mucho durante los años anteriores a la liquidación de LyFC esto debido al aumento de los precios combustibles como el petróleo y gas natural, por lo que también la Compañía de Luz tenía que erogar más recursos para adquirir, electricidad de la CFE., por lo que obviamente, las transferencias del gobierno federal a la empresa, que abastecía a los usuarios del centro del país, se incrementó del 2001 al 2008 en un 226.7 por ciento.     
El informe de la Auditoría Superior de la Federación, nos habla que la relación entre el precio medio de la energía y el costo medio por KWh se ha deteriorado. En 1999, el precio pagó el 54.8 por ciento del costo, en 2004 pagó el 51.9 por ciento y en 2007 el 53.1 por ciento. De modo que las tarifas “son insuficientes para cubrir los costos de operación de la entidad” (2).
La pérdida de energía por parte de la LyFC fue una constante. En el 2000 la Compañía de Luz adquirió 37,987 GWh, generó 1,430 para concentrar una oferta de 39,417 y abasteció una demanda total de 30,530 GWh, por lo que perdió el 22.5 por ciento de energía. En 2007 la empresa reunió una oferta de 48,810 GWh y suministró 32,826, por lo que se registró una pérdida del 32.7 por ciento.
La energía eléctrica que perdía LyFC, se dieron mayoritariamente por cuestiones técnicas relacionadas con ineficiencia de la infraestructura física de transmisión y distribución por obsolescencia o insuficiencias, dado que el aumento de energía procesada dispara las perdidas, y en estas actividades la participación de los trabajadores del SME fue muy reducida, esto con datos de la ASF en su informe del 2007 (2).
La infraestructura necesaria para la creación y distribución de energía eléctrica, era atribución de los funcionarios del gobierno federal y no de los trabajadores sindicalizados de la Compañía de Luz, por lo que la pérdida de energía, se daba más por la mala planeación e inversión que no se realizó, por parte de la administración gubernamental, que por una mala actitud de los empleados, que fueron liquidados.      
El total de pérdida monetaria que tenía LyFC el 32 por ciento, era por errores de lectura de medición y fraudes, el 27 por ciento, era por las “cuentas especiales” que son oficinas gubernamentales e incluso usuarios que por alguna circunstancia se les había “condonado” el pago, el 21% por incapacidad de los sistemas administrativos del organismo (sistemas de cómputo, telecomunicaciones, etc.) y 19 por ciento, por asentamientos irregulares (colgados), comerciantes ambulantes y alumbrado público no medido.
El SME también argumenta que detrás de la liquidación de LyFC se escondían oscuros intereses, como la firma de un contrato por parte del gobierno mexicano para que una empresa montara un cableado de fibra óptica sobre los postes de luz que pertenecían a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, en el Valle de México, donde existe la mayor concentración poblacional; lo que significa un negocio de más de 2 mil millones de dólares que bien podrían ser aprovechados por Televisa, en lo que se conoce como  “triple play” en telecomunicaciones (Internet de banda ancha, televisión por cable).
La filial española WL Comunicaciones cuyos principales accionistas en México son  Fernando Canales Clarion, (ex – secretario de Energía y ex gobernador de Nuevo León) y Ernesto Martens también ex Secretario de Energía, consiguieron  la firma de un jugoso contrato por parte del gobierno mexicano  sin que mediara ninguna licitación, (cuando era presidente Vicente Fox), para que la mencionada empresa  montara el cableado de fibra óptica sobre los postes de luz que pertenecían a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC)  en el Valle de México, donde existe la mayor concentración poblacional. Con la liquidación de LyFC esta infraestructura pasó a ser activo de la CFE.  
El contrato de la fibra óptica está asignado y firmado desde el sexenio de Vicente Fox, sin licitación de por medio, a la empresa G-TAC (que es una alianza entre Televisa, la española Telefónica, que en México es dirigida por Francisco Gil –quien fue Sub-Secretario de Hacienda en el gobierno de Carlos Salinas y secretario de la misma de entidad gubernamental en la administración de Vicente Fox-, y Megacable).
La Auditoría Superior de la Federación (ASF), señaló en su informe del 2010 señaló que G-Tac, no garantizo las mejores condiciones para el Estado, pues con ello, según el organismo, dejará de obtener en los 20 años que se concesionó la fibra al menos 2 mil 450 millones de pesos por los servicios de telecomunicaciones que prestó en ese año a empresas públicas y privadas.
La CFE que sustituyó a la Compañía de Luz y Fuerza y a la que la publicidad oficial del gobierno federal nombraba como “la empresa de clase mundial”, en realidad, dista de ser lo que dicha campaña publicitaria alude. La Comisión Federal de Electricidad es una empresa con pasivos muy altos; solamente para el segundo trimestre del 2012, los adeudos, eran del orden 849 mil 467 millones de pesos según revela el Informe Sobre la Situación Económica de las Finanzas Públicas.
La ASF en su informe adelantado del 2011 señaló que CFE solamente utiliza el 69 por ciento de su capacidad instalada en hidroeléctricas y, en cambio, usa el 80 por ciento de la luz total que generan las empresas privadas; a través de sus plantas y termoeléctricas a base de gas natural. Estas compañías son principalmente españolas, Repsol, Iberdrola y Unión Fenosa, son algunos ejemplos.
Las empresas españolas realizan una función que podríamos llamar de “coyotaje” con el gas natural que utilizan. Lo compran en menos de 50 centavos de dólar a Perú y lo introducen al país a 14 dólares por unidad, precio que paga la CFE, a través de los contribuyentes y usuarios que padecen las altísimas tarifas de la llamada “Empresa de Clase Mundial”.
La administración de la CFE, durante los gobiernos panistas, se caracterizó por la opacidad, la corrupción, el dispendio y el abuso que aqueja a todo el sector energético; ejemplo de estos hay muchos, como el escándalo de corrupción en que se vio envuelto el ex director de operaciones de la paraestatal eléctrica Néstor Moreno, así como la información del IFAI en donde se reveló que la compañía estatal de energía eléctrica, cobra a los usuarios de la zona fronteriza de Baja California Norte, tarifas hasta de 770 por ciento más altas que las que cobra por la exportación eléctrica. Tampoco podemos dejar de hablar del escándalo suscitado al saberse que CFE retiró la demanda por más de 105 millones de pesos en contra de la embotelladora PEPSICO, tras ser acusada de robar electricidad durante casi 4 años, no se emprendió ninguna acción legal contra los responsables de ese ilícito, sin importar que la refresquera reconociera el adeudo.
El robo de la empresa embotelladora ocurrió de septiembre de 2008 a octubre de 2009, fecha en que la CFE tomó el control de la extinta Luz y Fuerza del Centro, y de esa fecha al 30 de abril de 2012.
Lo que llama mucho la atención, es que la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que dejó a más de 44 mil personas sin empleo, sea motivo de orgullo y se presente como una hazaña épica, para funcionarios, que colaboraron en el gobierno calderonista, como es el caso del senador Javier Lozano (que por cierto no ganó la elección para la representación popular que tiene),a pesar que el servicio todavía es deficiente y que las finanzas públicas se deterioraron más en los 6 años de mandato del panista. Será que la administración de Felipe Calderón, no tenga otra cosa que presumir de su gobierno, más que haber dejado sin empleo a miles de trabajadores y que nunca presentar una alternativa seria de restructuración de la empresa, para conservar los empleos. “Por favor ya chole con su arrogancia, senador”.    
A más de seis años de distancia de la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro los consumidores de Valle de México, siguen teniendo un servicio deficiente, por parte de la CFE, ya siguen malas lecturas de consumo, imposición de cobros atrasados y poco transparentes; ejemplo de esto lo tenemos con los vecinos del Centro Urbano Presidente Alemán (CUPA), en la Colonia del Valle, a los que se les cobró un supuesto adeudo, en áreas comunes, del sexto bimestre del 2009 al cuarto bimestre del 2011, por lo que los inquilinos de esta unidad habitacional vieron incrementados sus recibos del servicio eléctrico durante 20 bimestres y hasta la fecha no cuentan con un finiquito de parte de la CFE . Lo peor fue que cuando los vecinos del CUPA piden cuentas en las oficinas de la CFE, la respuesta de estos es “ya chole con sus quejas” .

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