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domingo, 8 de junio de 2014

Oceanografía, dique a las leyes secundarias... El Toque Crítico de Martín Esparza

La punta del iceberg
Dentro de los beneficiados estaba el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, también protector del hoy detenido Amado Yáñez
Martín Esparza | Junio 2014 | Revista Siempre No. 3182
En la antesala de la discusión de las leyes secundarias en materia energética, legisladores del PRI y del PAN se esfuerzan por quitarse de encima el lodazal del que se han impregnado por la irresolución y solapamiento al caso de la firma Oceanografía que ha resultado ser uno de los más claros ejemplos de la corrupción en que se vieron envueltos los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón en el manejo discrecional de multimillonarios contratos otorgados por Pemex a sus socios, amigos y familiares.

Si un rasgo mínimo de justicia se albergara en el agonizante Estado de derecho en México, ambos exmandatarios debieran estar en el banquillo de los acusados respondiendo a la nación por los cuantiosos quebrantos ocasionados a las finanzas de la paraestatal —ahora en riesgo de transformarse en “empresa productiva del estado”—, que sirvieron para que pillos como el ahora acusado, Amado Yáñez Osuna, lograran amasar, en menos de una década, una considerable fortuna gracias al tráfico de influencias ejercido a su favor por panistas como el entonces director de Servicios Marítimos de Pemex Exploración y Producción, Mario Ávila Lizárraga, ligado al desaparecido Juan Camilo Mouriño, y a los hermanos Manuel y Javier Bibriesca Sahagún, hijastros del expresidente Vicente Fox.

La caja de Pandora que los panistas de las manos limpias intentaron cerrar bajo siete llaves ha sido abierta y auscultada en toda su podredumbre por las cortes norteamericanas, medios como The New York Times, The Wall Street Journal y por el grupo financiero Citigroup Banamex, colocando en un auténtico brete la aprobación misma de la reforma energética y sus apátridas leyes secundarias.

En el contexto actual, Oceanografía es apenas la punta del iceberg de lo que está por venir en caso de que los acostumbrados mayoriteos parlamentarios doten al director de Petróleos Mexicanos y al Consejo de Administración de las facultades, casi plenipotenciarias, que se plantean en la nueva Ley de Pemex.

Desde hace años, la comisión de la Cámara de Diputados, integrada ex profeso para investigar a los hijos de la ex primera dama, Martha Sahagún, tuvo en sus manos las evidencias de que gracias a ese tráfico de influencias los juniors Bibriesca, lo mismo que su tío Guillermo Sahagún, se enriquecieron a la sombra del poder; en su momento, el entonces secretario de Hacienda en la primera mitad del gobierno de Felipe Calderón, Agustín Carstens, supo de las anomalías que se cometían en la paraestatal pero se guardó de actuar y revelar información pues dentro de los beneficiados estaba el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, también protector, a través de Ávila Lizárraga, del hoy detenido —y apapachado por las autoridades— Amado Yáñez, a quien de forma por demás benévola se le fijó una fianza de 80 millones de pesos, se le permitió estar arraigado en su casa de Acapulco y recuperarse de su salud en un lujoso hospital.



Fuente: Revista Siempre!

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